Octubre 2009
Compartir:
Inner Circle Subscriber Center
Get the content that meets your interests and needs.
|
Las ventajas económicas de los productos eco-responsables son comparables a las ventajas medioambientales. Explicamos por qué y lo que esto significa para los equipos de diseño de productos.
En 2006, Jeffrey Immelt, CEO de GE, se subió a un escenario en Boca Raton (Florida) para presentar las iniciativas ecológicas de GE y lanzó la consigna “green is green” (lo verde es rentable), que se ha convertido en todo un lema para GE. Esta sencilla frase reconoce que la eco-eficiencia tiene sentido desde los puntos de vista de la economía y del medio ambiente. Lo que Inmelt quería decir era que una actitud responsable con el medio ambiente se traduce en dinero real.
Pero, ¿es cierto o sólo era un eslogan? Y si lo verde es rentable, ¿cuál es la mejor forma de identificar las oportunidades y actuar para ofrecer productos y servicios eco-eficientes?
Hojee cualquier periódico o revista y podrá ver que la obsesión por lo “verde”, por el medio ambiente, no es sólo una moda pasajera. La sección de noticias contendrá artículos sobre la apertura de un centro de reciclaje local o sobre una nueva batalla en el campo de la legislación medioambiental. La sección de deportes incluirá artículos sobre el nuevo embalaje ecológico de los productos de hidratación o sobre una iluminación más eficiente de los estadios. La sección de estilo hablará de la ropa de bambú o cáñamo, el último grito. La sección de hogar explicará cómo reducir el consumo energético de los aparatos domésticos. Y la sección de economía estará llena de artículos sobre la última normativa de reciclaje o sobre las previsiones de ventas del coche eléctrico.
El mercado de los productos eco-eficientes está aquí
Para la empresa actual, esto significa que el mercado de productos eco-eficientes está aquí, la demanda de productos eco-eficientes es real y los esfuerzos que enfatizan el diseño eco-eficiente se ven recompensados por el mercado.
No es sólo el éxito comercial del Toyota Prius y de las lámparas fluorescentes compactas (CFL). Los ingresos de GE por sus productos eco-responsables aumentaron en 12.000 millones de dólares durante el año siguiente a su campaña “Ecomagination”, y el valor de su cartera de pedidos aumentó hasta 50.000 millones. De forma similar, las tiendas Wal-Mart mejoraron su eficiencia y recortaron sus costos reduciendo el embalaje de sus productos en toda su cadena de suministro. Boeing descubrió que la ventaja de eficiencia de su nuevo 787 Dreamliner no sólo aporta un ahorro inmediato, sino también eficiencias de costos adicionales futuras. En Sun, hemos podido comprobar la ventaja del “green is green” mediante el aumento de las ventas de nuestros servidores de alta eficiencia energética. Y la lista sigue creciendo.
Uno de los mejores ejemplos es, probablemente, el más sorprendente: Interface, Inc., destacado fabricante de alfombras de Estados Unidos. En 1994, Interface inició una revisión general de sus operaciones sobre la base de la sostenibilidad medioambiental. Empezó por medir y monitorizar cada aspecto de su impacto medioambiental y también del de sus proveedores. Definió objetivos muy concretos desde los puntos de vista empresariales y medioambientales. Los resultados han sido fenomenales. Interface redujo más de un 66% los residuos enviados a los vertederos, redujo un 45% el consumo de energía de sus centros de fabricación de alfombras, redujo un 82% las emisiones de gases de efecto invernadero si se tienen en cuenta las mejoras de eficiencia de los procesos y el uso de créditos. En el proceso, consiguió ahorrar más de 370 millones de dólares.
En resumen, todas las empresas, sea cual sea su sector y dimensión, desean transformar la ecología en rentabilidad. Pero esto no significa que un proyecto obtendrá fácilmente la aprobación y financiación de la empresa sólo por ser eco-responsable. Desde el punto de vista de la empresa, todas las decisiones sobre productos guardan relación con la rentabilidad. Esto significa que, ahora más que nunca, los ingenieros y los equipos de diseño de productos necesitan ser muy concretos a la hora de explicar cómo sus proyectos van a resolver los problemas de los clientes, generar ingresos y crear ventajas competitivas.
WEn los próximos años, prácticamente cada nuevo producto o servicio incluirá consideraciones medioambientales en sus especificaciones de diseño. Los ingenieros de productos necesitarán dar respuesta a las cuestiones, leyes y requisitos de los productos y servicios eco-responsables, y aprovechar las oportunidades que éstos representan.
Ingeniería al servicio de la eco-eficiencia
Las empresas reconocen que las responsabilidades medioambientales y monetarias no son excluyentes. De hecho, pueden ser muy complementarias. Es una excelente noticia para los ingenieros que desean mejorar la eco-eficiencia de un producto o proceso. La cuestión es cómo conseguirlo de la mejor manera.
Puede ser casi imposible identificar y medir todos los impactos medioambientales de un solo producto o servicio, por no mencionar las prioridades para mejorar el rendimiento medioambiental. Los problemas incluyen:
- Determinar la huella de carbono de un producto o servicio
- Comprender el impacto de las distintas fuentes de energía eléctrica
- Conocer las sustancias químicas y los materiales más convenientes, y aquellos que deben ser evitados
- Maximizar la capacidad de reciclaje y minimizar los residuos que genera un producto
- Determinar la huella de agua dulce de un producto o servicio
Con todos estos desafíos, los ingenieros necesitan un marco de trabajo para pensar en los impactos y equilibrios de un diseño más responsable. Al carecer del tiempo y de los datos para medir y modelar el conjunto, este entorno de trabajo debe basarse en estrategias para estimar, priorizar, medir y modelar dentro de situaciones controladas.
En su reciente libro, Citizen Engineer (Ciudadano ingeniero), los ejecutivos de Sun David Douglas y Greg Papdopoulos presentan un enfoque pragmático del análisis del ciclo de vida de los productos para ayudar a los ingenieros a comprender los impactos medioambientales globales de los productos que diseñan. El libro les conduce a través de un análisis detallado paso a paso de este ciclo de vida. A continuación, se sintetiza el resumen de las prácticas recomendadas para definir prioridades, requisitos y objetivos:
- Asegúrese de que el producto o servicio cumplirá la normativa medioambiental de todos los países, estados y provincias en la que tenga previsto comercializarlo.
- Conceda la máxima prioridad a las características medioambientales que reduzcan costos o aumenten el atractivo del producto o servicio en el mercado.
- Conceda la máxima prioridad a las características medioambientales que ayuden a su empresa a cumplir sus objetivos medioambientales globales.
- Comprenda el impacto de su producto o servicio a largo plazo y asegúrese de tener un plan para reducir dicho impacto de forma constante a lo largo del tiempo.
- Vigile de cerca la fruta madura, las oportunidades de hacer cambios que tengan un impacto positivo para la empresa, por pequeño que sea.
Atención con la falsa ecología
Todos somos conscientes de la existencia de iniciativas ecológicas exageradas o falsas. La falsa ecología representa un serio problema para la ingeniería eco-responsable, porque hace difícil distinguir las ideas que son realmente eficaces de las que no lo son. Como consecuencia, las ideas legítimas no se toman en serio y muchos proyectos prometedores caen en el olvido. La falsa ecología también genera “ruido verde”, exceso de información que genera incredulidad.
Para contrarrestar los efectos de la falsa ecología y del ruido verde, los equipos de productos deben ofrecer datos fehacientes mediante mediciones y pruebas de referencia. La clasificación de eficiencia de combustible de la EPA es un buen ejemplo, una clasificación de litros por kilómetro para la conducción en ciudad y carretera. Ofrece una base para determinar la eficiencia de un vehículo en comparación con otro, y permite cuantificar las ventajas en función de los hábitos de conducción. Estas pruebas de referencia se han abierto camino lentamente en el mundo de los dispositivos electrónicos, pero podemos apuntar progresos con los sistemas de clasificación Energy Star, EPEAT, 80 Plus y Climate Savers Computing.
Una nueva era de innovación y rentabilidad
Hay muchos ejemplos de cómo la responsabilidad social y medioambiental impulsa la economía y de cómo ésta, a su vez, impulsa la innovación. No obstante, la responsabilidad social va más allá de la economía pura, y la ingeniería supera el sentimiento de las necesidades del mercado.
En la actualidad, los equipos e ingenieros de diseño de productos no se centran exclusivamente en las preferencias y exigencias de los consumidores, también influyen y guían las actitudes de la sociedad y crean nuevas capacidades. Ésta es la era que Douglas y Papadopoulos han llamado el advenimiento del “ingeniero ciudadano”. El papel del ingeniero es más amplio que nunca, es el auténtico punto de conexión entre la ciencia y la sociedad.
Papadopoulos opina: “Hace décadas que no percibo semejante nivel de entusiasmo y pasión en la comunidad de la ingeniería. Este sentimiento no se limita a los nuevos licenciados, se trata de una subida de energía en los ingenieros de todo tipo y de todos los lugares del mundo. Y parece que se reconoce cada vez más la oportunidad única de que las cosas no generen sólo dinero, sino también de que marquen una diferencia real en nuestro entorno y nuestra sociedad.”
|