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Muchos aseguran que la lucha por la naturaleza es defender la fauna y la flora del planeta. Sin embargo, esta batalla es en verdad mucho más grande y busca defendernos a nosotros —seres humanos— para que no seamos eliminados como los dinosaurios. Cambios climáticos, reducción de la emisión de CO2 y disminución del consumo de energía son los temas más frecuentemente debatidos cuando se piensa en preservación del medio ambiente.
La tecnología tiene un rol cada vez más crítico en este tema. Hace algunos años la tecnología permitió que pasáramos de la era del conocimiento a la era de la participación. En esa fase dejamos de ser sólo receptores de información y pasamos a tener a nuestro alcance un número mayor de oportunidades de formar parte de diversas comunidades y proyectos.
Ese proceso permite una democratización más amplia de las informaciones, así como el incremento de la concientización de los individuos acerca de cada tema, como la propia preservación del planeta. Muchas ONGs que trabajan en defensa del medio ambiente utilizan la red para divulgar los resultados alcanzados, nuevas acciones, (como la reciente actividad de Greenpeace en el puente Río-Niteroi en Río de Janeiro, Brasil) buscar voluntarios, entre otras.
Con las tecnologías que tenemos disponible hoy, es posible involucrar un número mucho más grande de personas, en un espacio menor de tiempo, ofreciendo respuestas más rápidas y mayor organización de la comunidad para acciones conjuntas, locales y globales. Un buen ejemplo fue “la hora del planeta”, una acción mundial comunicada por medios tradicionales como TV, radio y prensa escrita, pero también tuvo una corriente muy fuerte de comunicación electrónica, con el envío de correos y cobertura en varios sitios de Internet y por ejemplo en Twitter.
Por otro lado, no se puede ignorar que toda esa facilidad también trae sus impactos al ambiente, siendo la basura electrónica generada y los consumos de CO2 y de energía los más críticos. Los programas de reciclaje están siendo propuestos por gobiernos y empresas, para disminuir lo que va a la basura común. A modo de ejemplo, se estima que en Estados Unidos 163 mil nuevos monitores son enviados diariamente a la basura. O sea, cerca de 3,5 mil toneladas por día de material puede ser reciclado y no necesita ir a la basura.
Otro tema crítico es la emisión de CO2. La industria de PCs y celulares de todo el mundo son responsables por cerca del 2% de la emisión de CO2, o el equivalente a 600 millones de toneladas por año. En cuanto al consumo de energía, estamos consumiendo cada vez más y la capacidad de producción no está siguiendo el ritmo de crecimiento.
Teniendo esos datos en mente, es necesario que además de la concientización y acciones de la comunidad, las empresas también tengan sus programas de responsabilidad eco-social e incentiven a sus colaboradores a participar de ellos. Las empresas de TI deben tener en sus programas la inversión en investigación y desarrollo, para ofrecer al mercado tecnologías verdes. En todo el mundo ya se ven eventos para presentar al mercado tecnologías y soluciones ecológicas.
Sun está involucrada en esa cruzada, ofreciendo, con bajo consumo de energía, menor tamaño y disipación de calor, reduciendo la necesidad de refrigeración y espacio y, al mismo tiempo, con mayor poder de cómputo.
Un excelente ejemplo de reducción del impacto tecnológico que los nuevos sistemas de Sun traen al medio ambiente puede ser observado en la consolidación de algunos de nuestros centros de datos, en donde se consiguió un reducción de 3,2 toneladas de CO2 emitidos, además de un consumo de 1,5 MegaWatts menor de energía, utilizando un espacio 88% menor.
“El futuro dependerá de lo que hacemos en el presente”, dijo el líder Mahatma Gandhi. Así, la preservación está en las manos de las elecciones que hacemos hoy. Piensen en eso.
Hasta la próxima,
Miguel
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